San Isidro Labrador: Historia, gastronomía y tradición en Madrid

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San Isidro hermoso, patrón de Madrid, que el agua del risco hiciste salir.

El 15 de mayo, cada año, tiene lugar la famosa fiesta patronal madrileña: San Isidro Labrador. Los madrileños convertidos en chulapos y chulapas celebran con alegría y emoción la fiesta del santo patrón de Madrid. La pradera de San Isidro, ubicada en el barrio del mismo nombre de Carabanchel, reune a los madrileños, familias y grupos de amigos de todas partes de España, e incluso otros países, se dan cita en este espacio para celebrar sus fiestas. La feria suele durar entre cuatro y cinco días teniendo como núcleo el 15 de mayo, día festivo en Madrid.

La ciudad se viste de luces y lunares, con claveles, pañuelos, boinas y mantillas de chulapa. En estos días de fiesta podremos disfrutar de verbenas, romerías, espectáculos musicales, y diversas atracciones en distintos espacios lúdicos. En prácticamente todos los barrios de la capital se puede brindar en honor del patrón y de su festividad. Otra tradición muy típica es el baile. Los chulapos y chulapas deleitan a los asistentes más tímidos con bailes regionales en la Plaza Mayor y en la ya mencionada pradera de San Isidro, aquí el absoluto protagonista es el chotis. Otras opciones son las ferias taurinas para los amantes del toro, también podremos asistir a actos religiosos y deportivos como las famosas regatas realizadas en el río Manzanares.

San Isidro Labrador, historia, gastronomía y tradición

La tradición castiza y la historia ocupan un papel muy importante en estos días. San Isidro es el santo que más ligado está al elemento más importante del cosmos; el agua.  La costumbre, que se remonta al siglo XVIII, es acudir a la romería el 15 de mayo y beber el “agua del santo” que emana del manantial que se encuentra a las orillas de la Ermita de San Isidro.  San Isidro Labrador nace en Madrid el 4 de Abril de 1082. Es el patrono de los agricultores del mundo. Cuando trabajaba como jornalero, dividía su salario en tres partes; una para los pobres, otra para la iglesia y otra para él y su familia. Famoso por tener el don de encontrar agua con facilidad. Los manantiales fueron marcados como lugares mágicos, y el agua se convirtió en un bien tan preciado como podía ser el propio oro. Su mujer, también santa, fue una campesina conocida por el nombre de Santa María de la Cabeza, a la que se concedió este apodo porque en semana santa, cuando la lluvia escasea, su cabeza es exhibida en rogativas durante la procesión. Murió en el año 1130 y 43 años después de su sepultura, fue desenterrado. Su cadáver apareció fresco e incorrupto, como si acabara de fallecer, esto fue considerado un milagro. Otros de los milagros que se le adjudican es el salvamento de un niño que había caído a un pozo en una canastilla. San Isidro, cuenta la leyenda, hizo subir el agua con sus rezos y el bebé salió a la superficie, sano y salvo. Pero el milagro que le concedió el título de santo fue póstumo.   Poco después de la exhumación de su cadaver y su traslado al templo, el rey Felipe III que se encontraba gravemente enfermo, milagrosamente fue sanado gracias al santo. Los siervos del monarca decidieron sacar los restos del templo y llevarlos a los aposentos de Felipe III. Tan pronto como los restos salieron al templo la fiebre del rey disminuyó y al llegar a su lado la enfermedad se esfumó por completo. Por la obra de este gran milagro el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con los Santos Ignacio, Francisco Javier, Felipe Neri y Santa Teresa.

La gastronomía es sin duda otra de las protagonistas. El paseo hasta la Ermita suele estar repleto de puestos artesanales, en los que podemos encontrar comidas típicas cómo las famosas rosquillas del santo, que las tenemos de dos tipos; las tontas, sin recubrimiento, y las listas, que tienen por encima un rico glaseado de azúcar. También tendremos la oportunidad de probar las rosquillas de Santa Clara, las francesas y las de la “Tía Javiera” y “Fuenlabrada” conocidas por estar engarzadas en un cordel de cáñamo. Los “torraos”, las garrapiñadas y las manzanas caramelizadas son otros dulces típicos de la feria. Si eres más de salado también podrás deleitarte con el olor humeante de la fritura de gallinejas y entresijos, exclusivos de la capital. Bocadillos de todo tipo, escabeches, encurtidos (aceitunas, banderillas, berenjenas de almagro, pepinillos…) Aunque otros seguramente preferirán llevar la comida preparada ya de casa. Es común encontrar en la pradera manteles de cuadros repletos de comida casera. Tortillas de patata, empanadas, filetes…y  los más tradicionales que siempre llevan una gran olla de cocido madrileño para después repartirla. Y por supuesto, algo que nunca falta, el vino. Cartones, botellas e incluso botas, siguiendo con la tradición castiza.

¿Te gustaría envolverte en este maravilloso ambiente festivalero? ¿Comer rosquillas, beber vino, comprarte un precioso vestido de chulapa, o un elegante traje de chulapo al más puro estilo castizo, y bailar un chotis en buena compañía?  ¡No lo pienses más!, tómate un par de días de descanso, escapa de la rutina diaria y sumérgete en un mundo diferente, chulesco, un espacio lúdico y tradicional, en el que la buena comida y la fiesta están más que aseguradas. ¿No eres de Madrid y el plan te tienta demasiado? Si te has puesto a echar cuentas y te has dado cuenta que el viaje, más la estancia y los gastos propios de la fiesta se salen de tu presupuesto… ¡No te preocupes! Nosotros te damos la solución. Pide tu crédito en Ferratum y disfruta de todas las ventajas que el panorama te ofrece. Aprovecha nuestras facilidades, sin necesidad de avales ni nóminas, facilítanos tus datos personales y podrás obtener hasta 700 euros en cuestión de horas. Porque nosotros, cómo San Isidro, también tenemos un don, el don de darte lo que necesitas en el momento en que tú decidas. ¡Anímate y pásalo bien!  Ferratum siempre en tus momentos más felices.

 

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